Los vampiros que el tiempo olvidó

Vampiros que viajan en tren, niños sin sangre engañados a través de los juegos, mujeres resucitadas, conspiraciones, familias que no se atreven a matar a su propio vurdalak, aristócratas, trovadores, poetas, absorbedores de energía vital, aves malditas, casas, historias de amor y lugares, reunidos todos ellos, en una mezcla de cuentos, relatos y poemas que el tiempo olvidó.

Poemas vampíricos

Der Vampyr, del autor alemán Heinrich August Ossenfelder (1725 – 1801) se publicó en la revista Der Naturforscher, en Leipzig, en 1748, en un número especial dedicado al vampirismo. Con este pequeño poema comenzó la historia de la literatura moderna de ficción relacionada con el mundo de los vampiros, pues en él se utilizó por primera vez la palabra vampiro (vampir).

En el poema, un amante despechado recrimina a su amada que atienda inflexible los consejos de su madre, negándole el amor una y otra vez. El joven, desesperado, jura vengarse amenazándola con brindar a la salud de un vampiro con vino de Tockay, y le advierte que, una vez convertido, la matará sin piedad cuando el sueño la acurruque dulcemente.

El trovador del norte o las leyendas de Cumbria. Poética miscelánea de los cuentos góticos y románticos legendarios (The Minstrel of the North or Cumbrian Legends. Poetical Miscellany of Legendary Gotihic and Romantic Tales) fue un libro publicado por John Stagg (Cumberland, 1770 - 1823) en 1810, según datos del People from Cumbria, english poets.

En el poema número diecinueve, The Vampyre, Herman, un joven atormentado por las pesadillas cuenta a su esposa la inquietud y el sufrimiento que le provoca la visita de uno de sus más fieles amigos que, tras morir, vuelve cada noche de la tumba convertido en un vampiro. La edición más antigua que ha sobrevivido al paso del tiempo (sin contar posibles colecciones privadas) está fechada en 1810.

Dejad a los muertos en paz

Ernst Raupach, escritor alemán nacido en Straupitz (1748 - 1852) publicó, en la revista Minerva, en 1823, Dejad a los muertos en paz (Laßt die Toten ruhen [el ejemplar se halla en la Staatsbibiliothek zu Berlin]), un cuento de vampiros ubicado entre el romanticismo, la desidia, la desesperación y la barbarie. El título hace referencia a Lenore, un poema escrito en 1774 por Gottfried August Bürger, autor, por otra parte, bastante olvidado en Alemania.

Un caballero de Burgundia, desconsolado por el fallecimiento de su esposa, se lamenta cada noche junto a su tumba deseando tenerla de nuevo junto a él. Tiempo después, un hechicero de las montañas, al verlo en ese estado tan lamentable le ofrece la posibilidad de resucitar a la difunta. Ante la insistencia, el hechicero la devuelve a la vida sin que el ingenuo esposo se percate, hasta mucho tiempo después, de que su amada ha regresado de la muerte transformada en un vampiro.

Ludwig Tieck

Curiosidad: Durante más de un siglo el cuento fue atribuido a Johann Ludwig Tieck (1773 – 1853). El mismo año que vio la luz en Minerva fue traducido al inglés con el título Wake Not the Dead, e incluido en la antología Popular Tales and Romances of the Northern Nations, con Tieck como autor. La traducción inglesa modificó el título, desvirtuó el original, eliminó la introducción y censuró parte del cuento por considerarlo no apto para la lectura.

Vampiros rusos

Alekséi Konstantínovich Tolstói (San Petersburgo, 1817 - Krasny Rog, 1875) está considerado el primer autor de la literatura vampírica moderna rusa. En 1839 publicó La familia del Vurdalak, que es como llama en los pueblos serbios a los que regresan de la tumba para chupar la sangre, preferentemente de sus familiares más próximos, consiguiendo así convertirlos en vampiros.

En El vampiro (1841), un joven aristócrata se ve envuelto en una conspiración vampírica atraído por la nieta de la brigadiera Sugrobina. El joven, que es advertido de la realidad desde el principio, consigue plantear a lo largo de la historia una continua igualdad entre cordura y demencia, vida y muerte, sin desvelar, hasta el último instante, si la situación en la que se encuentra es real o imaginada.

Milovan Glisic (1847 – 1908) representa un logro poco común dentro del género de terror en la literatura serbia de su tiempo. Después de noventa años (Posle devedeset godina) narra la historia de amor entre dos jóvenes y nos trae el recuerdo de un viejo molino, en una población cercana, en el que vivió Sava Savanović, uno de los vampiros más famosos del folclore de Serbia. El joven enamorado acudirá al lugar para enfrentarse al supuesto vampiro resucitado. El cuento se publicó en 1880.

De vampiros españoles

Emilia Pardo Bazán (1851 – 1921), desde España, nos sorprendió con otra de sus grandes genialidades escribiendo, en 1901, El vampiro. El relato, que en un principio se iba a presentar como una denuncia social hacia los matrimonios de conveniencia, se convirtió en una historia de vampiros psíquicos en la que don Fortunato Gayoso, de más de setenta años, se casa con una joven de quince, Inesiña, a la que poco a poco va robando la energía vital para intentar recuperar su juventud.

Wenceslao Fernández Flórez

Wenceslao Fernández Flórez (1885 – 1964), también desde España, introdujo en su cuento El claro del bosque, incluido en el libro Tragedias de la vida vulgar (1922), las aventuras de un viajante que se ve forzado a pasar la noche en una cabaña en el bosque, habitada por un hombre y sus tres hijas. El protagonista va descubriendo que esos seres son, en realidad, una especie de vampiros psíquicos capaces de introducirse en el sueño de las personas a las que escogen como víctimas.

Otros vampiros que el tiempo olvidó

Horacio Quiroga

Algunas historias de diversos países que merecen un lugar especial entre las más destacadas dentro de la literatura de vampiros son las siguientes:

  • Desde Escocia, The Vampire Maid, relato de James Hume Nisbet (1849 - 1923) publicado en 1900.
  • Desde Montevideo, Ave Maldita, un poema de María Eugenia Vaz Ferreira (1875 – 1924) publicado en 1902 en La Revista Nueva.
  • Desde Italia, Un vampiro, relato de Luigi Capuana (1839 – 1915) publicado en 1906.
  • Desde Alemania, The House of the Vampire, novela corta de George Sylvester Viereck (1884 – 1962) publicada en 1907.
  • Desde Honduras, El vampiro, de Froilán Turcios (1874 – 1943), una novela corta publicada en 1910.
  • Desde Montevideo, El vampiro, de Delmira Agustini (1886 – 1914), un poema publicado en 1910 en Cantos de la mañana.
  • Desde Argentina, El vampiro, de Víctor Juan Guillot (1886 – 1940), publicado en 1921 dentro del libro Historias sin importancia.
  • Desde Uruguay, El vampiro, de Horacio Quiroga (1878 – 1937), un cuento publicado en La Nación en 1927 y dentro de su libro, Más allá, en 1935.
  • Desde Cuba, Julio Ramos, de Diego Vicente Tejera (1848 – 1903), un cuento publicado en El Fígaro (Cuba) el 14 de julio de 1901.

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